Fiestas

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Domingo de Resurrección

Domingo de Resurrección

Popularmente es conocido con el nombre de "Domingo de los Tiros", en clara alusión al acto protagonista de la jornada festiva, que a su vez se denomina Reverencia.

La Reverencia consiste en la representación del instante en que Cristo se encuentra con su madre, la Virgen María, para anunciarle la buena nueva de su resurrección y triunfo sobre la muerte en la cruz.

En Zarza la Mayor las imágenes de Jesús Resucitado y Virgen del Castillo, son las elegidas para representar tal emotiva escena entre madre e hijo.

Cada una de ellas sale de un lugar diferente. La Virgen desde la ermita del Castillo; mientras que el Resucitado (como cariñosamente se le llama en Zarza a Cristo), lo hace desde la iglesia parroquial. Ambas imágenes, tras recorrer calles repletas de fieles entusiastas, confluyen en la llamada Plazuela, punto intermedio dónde se desarrolla el acto central: la Reverencia.

Son apenas cinco minutos, pero muy intensos y llenos a desbordar de pasión y alegría. Las santas imágenes, frente a frente, separadas por un centenar de metros, son portadas por sus respectivos mayordomos quienes, a una señal predeterminada, corren veloces dicha distancia hasta alcanzar el centro de la Plazuela, arrodillándose en el momento de juntarse como si se tratara de un abrazo entre Jesús y María: es la Reverencia. Justo en ese instante, una muchedumbre de escopetas disparan al aire en homenaje a las dos imágenes. Los mayordomos retiran la unión, y vuelven a repetirla dos veces más, sumando en total tres Reverencias, y en cada una de ellas se repite lo narrado. En la última el abrazo acaba por extenderse a toda la vecindad, que celebra con salvas, cohetes, gritos y llantos de alegría, la feliz noticia de la Resurrección y el encuentro entre Madre e Hijo.

A continuación comienza la procesión, amenizada con charanga, bailes regionales y, sin dar lugar al descanso, el humo y olor a pólvora, merced a los disparos de cientos y cientos de escopetas, que siguen festejando el grato acontecimiento.

Tras la lúdica procesión, Misa Mayor en la iglesia parroquial; después bailes en honor a las santas imágenes. Luego el Resucitado se queda ya en la parroquia, mientras que la Virgen sube de nuevo, en alegre paseo, hasta su ermita del Castillo, acompañada de los zarceños, escopetas y música.

El resto de la jornada transcurre por otros derroteros. Acabado el acto religioso, comienza la fiesta, con el trasiego por bares y locales, saboreando y disfrutando de los buenos caldos y gastronomía, amenizado todo ello con charlas y risas compartidas con familiares y amigos. En definitiva, un día intenso, que supone una de las jornadas más destacadas del calendario festivo zarceño.